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1570, marzo, 14. Sevilla.

Testimonio notarial de la redención del cautivo en Tetuán Francisco Baler, prisionero del judío Suleyman Abenzamerro, y rescatado por el enviado de D. Iñigo Fernández de Velasco, IV Duque de Frías, Antonio de Porras.

imagen Sección Nobleza del Archivo Histórico Nacional, Frías, C.88,D.40

Desde la Edad Media la redención de cautivos por los árabes en España, constituía una obligación moral para los "príncipes cristianos", tal como se indica en el título 29 de la Segunda Partida de Alfonso X. En la Edad Moderna, los piratas berberiscos hacían con frecuencia prisioneros para reducirlos a la servidumbre, pero podían conseguir la libertad mediante un rescate. Así los nobles, como los Duques de Frías, Condestables de Castilla, fundan arcas de redención de cautivos (V. FRÍAS,C.90,D.6) entre los que muchas veces, y como es el caso, se prefería niños, mujeres y ancianos, o, en segundo lugar, vecinos de los lugares de los Condestables. Este testimonio notarial, que forma parte de la relación de cautivos rescatados por Antonio de Porras, en virtud de las órdenes del condestable, resulta singular por el captor, un judío. Aunque las disposiciones legislativas, como la Nueva Recopilación de 1567, hablan de redención de cristianos en poder de los "moros", podemos comprobar que no siempre fue así, y trascendían a otras razas y religiones.

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